Envidia

viernes, 28 de septiembre de 2012

Lidia era una enferma. Tenía una cosa que la carcomía por dentro. Un monstruo verde que se aferraba a su corazón una y otro vez, desde la infancia, daba igual lo bien que le fuesen las cosas, sus éxitos, su altura y su belleza, siempre había alguien que tenía más, mucho más. Y es que siempre se lo habían dicho: era una envidiosa.
No siempre estaba dominada por los celos, vamos, lo podía controlar. Se sentaba un rato, respiraba hondo e intentaba recordar y enumerar sus logros más recientes. Era un pequeño truco que le había enseñado su madre, harta de pedir perdón a las otras madres en parques, fiestas de cumpleaños y en el colegio.
Gracias a esta técnica había conseguido salir airosa del instituto y terminar la Universidad. Actualmente, su vida era tan perfecta que ya nadie podía molestarla con sus genialidades.
Excepto ella.

Sin palabras

viernes, 14 de septiembre de 2012

El cielo parecía que iba a arrancar a llorar en cualquier momento. Las nubes estaban de lo más gris que se había visto desde hacía meses y, como siempre, Lucy se dirigió al pequeño café en el que trabajaba.
Como era habitual, pasó por el puente que unía la ciudad separada por el río y observó con una sonrisa divertida al mimo con el semblante serio, la mano a modo de visera, divisando el horizonte. Por un instante, Lucy pensó que en un día como aquel, el muchacho que representaba con su atuendo todas las dimensiones de la expresión "teatro callejero" no debía estar pasándolo bien ya que nadie le prestaba atención. Se quedó absorta contemplando su delgada figura subida sobre un pequeño cajón que hacía las veces de escenario y durante unos breves instantes sus miradas se encontraron.
Una gélida bocanada de aire glacial le recordó que llegaba tarde. Sin más dilación, embozada en su capa, se fue rumbo al trabajo.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...